(A Carmen y Maribel)
Quienes trabajamos en una librería tenemos muy claro que, sin perder de vista la perspectiva del comerciante, lo nuestro es algo más. En qué consista ese algo ya es otra cuestión. Pero, por más que se empeñen ciertos ejecutivos en tratar el género como si fueran cajas de leche, nuestra mercancía tiene alma.
No me toquen los condones
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Querido Donald: dicen que en las elecciones de otoño vas a pagar caro la
chulería con Irán, pero yo no estoy seguro. La gente tiene mala memoria y
eso...
Hace 2 semanas

2 comentarios:
Completamente de acuerdo, vuestra mercancía tiene alma, a veces un alma secular, bendita, para mí,envidiable.
En pocas palabras: qué profesión mas bella la tuya.
Sí, señor. Yo, que trabajé poco tiempo de librero, lo experimenté de un modo clarísimo.
Bonito blog. Un saludo.
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