Sólo hablé con él en un par de ocasiones, pero conociendo la gran amistad que le unía a mi amigo Fran, sabía que era una gran persona. Por mi amigo, supe de su enfermedad desde octubre y conocía paso a paso la fatal evolución.
Me lo presentó Fran en su casa de Hernando Colón, donde me acogió con inusitada hospitalidad. Era Viernes Santo. Después de degustar unos deliciosos pestiños, salimos los tres a ver cofradías. Montserrat, San Isidoro y La Mortaja. Al frente de ésta, el muñidor sonaba su tétrica campana de aviso mientras la cofradía avanzaba por Placentines. Por una consentida superstición -no cuesta trabajo tenerla- evito siempre mirar fijamente a los ojos del muñidor cuando pasa delante de mí. Esta vez tampoco hice una excepción. Como algunos, pienso que es un mal augurio.
Ayer, después de varias semanas de agonía, moría Alberto Fernández Bañuls, conocido profesor y articulista sevillano. Descanse en paz.
Censura
-
Como la mayoría, no he leído *El odio*, el libro de Luisgé Martín sobre
José Bretón. Digo como la mayoría porque, mientras tecleo, el libro no está
en las...
Hace 12 horas