jueves, 11 de septiembre de 2008

Oro

Decía Cirlot que el oro era la imagen de la inteligencia divina. Si hay un calificativo que define con precisión la escritura del joven poeta Manuel Rosal es el de inteligente. Manuel es un escritor brillante, luminoso, intenso. Su libro Oro (Metropolisiana, 2008) ilustra lo que digo. Diecinueve poemas escritos con emoción, asombro y orgullo. Dos de ellos son, a mi juicio, inmejorables: el que da título al libro y Tarso:

ORO

Qué ancho el corazón de un hombre
cuando lo ha perdido todo y se levanta.
Plantado en el camino, con la línea
del horizonte partiendo su pupila,
puede tanto que parece oro
el polvo al sacudirse.


TARSO

Así me gustaría que me ocurriera,
igual que algunas noches no veo
el mando a distancia o en la oficina
pierdo la agenda o mientras conduzco
no veo la rapaz que me señalan
sobre qué árbol, junto a qué cuadra,
así me gustaría que ocurriera.
Y que un día mirase y dijese:
-¿Junto a la cuadra?-Sí- Lo veo.

Libro muy recomendable. Lo prometo.

2 comentarios:

Loli dijo...

Hola Rafael, gracias por compartir esos poemas.
Me gusta el oficio de lector yo llevo años en ello y ahora también intento escribir.

Saludos cordiales
Loli

Rafael G. Organvídez dijo...

Leer es un ministerio que te lleva también a la escritura inevitablemente. ¡Ánimo!