Dios es omnipotente y, por tanto, no podemos concebir que su voluntad pueda ser deshecha por el hombre. Y, sin embargo, también somos responsables de nuestra condena o salvación.
No es el amor quien muere
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No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos.
*Luis Cernuda*
No es el amor quien muere, él es quien mata.
*Ramón Gaya*
Hace 2 días
