martes, 24 de marzo de 2009

Poesía viajera

Repaso en mi estudio los ocho últimos premios de poesía Adonáis (Gómez Coronado, González Da Costa, Javier Vela, Martínez Ros, Carlos Vaquerizo, Alexander Portillo, Teresa Soto y Rogelio Guedea) cuando, de pronto, caigo en la cuenta de algo que todos tienen en común: todos han sido regalados. Esto -que no sería insólito en un librero que recibe cada semana algún que otro presente- tiene su gracia en lo siguiente: el benefactor es un señor de Valencia llamado Julio Aguilar, agente comercial de Rialp para toda España que, después de recorrerla de punta a punta con la muestra del libro premiado, tiene la amable generosidad de regalármela.
Son los libros más placeados de mi biblioteca

7 comentarios:

Mery dijo...

Como un Médici hispano del s.XXI.
Qué bonita figura la que representa el señor Aguilar.
Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Pues ha sido todo un detalle, como para sentirse orgulloso. Un saludo.

Fernando dijo...

Querido Rafael:

Tu caso es extraño y afortunado, debe ser que tienes suerte por ser librero. En mi caso, jamás me regalan libros que me interesen, todos van amontonándose en una estanteria que tengo para ello, hasta que me harto y los tiro por la ventana.

Creo que el problema viene de que la gente que me los regala no es gente a la que le gusta leer. Por ello, vinculan que un libro sea best seller (p. ej., Pérez Reverte) con que sea bueno. Por supuesto, esto es un grave error de concepto. Es más, en plan elitista y pedante diríamos que son categorías inversamente proporcionales entre si.

Así que ¡¡felicidades!! si en tu caso la gente sí que acierta.

Rafael G. Organvídez dijo...

En efecto, Mery, Julio es un hombre encantador. Precisamente hoy me ha visitado y, al saber que hablaba de él en mi bitácora, se ha sonrojado.
Por supuesto, personas como él me ayudan mucho en mi profesión. José Miguel, este señor es un comercial de los de la antigua usanza.
Fernando, no creas que no recibo libros que no me interesan (algún día hablaré de esto en otra entrada), lo que ocurre es que este comercial conoce bien mis gustos y me obsequia con total acierto. Hoy mismo me ha regalado dos libros de Jacques Philippe: "La libertad interior" y "La paz interior", dos "best-sellers" de espiritualidad. Por cierto, te los recomiendo. Están publicados en la colección Patmos de Rialp.
Un saludo

Miguel Ángel Borrego Soto dijo...

A mí los comerciales sólo me regalan libros de la colección 'El varco de vapor' (la madre que los parió) que cedo, como no podía ser de otra manera, al colegio. Dile al señor Aguilar que venga a verme, que voy a montar una biblioteca en condiciones "en mi Centro".

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Me dio por pendsar mal: ¿no será que ningún librero quiere los Adonáis y por eso van de un lugar para otro?
Bromas aparte, ya me gustaría contar con comerciales de ese tipo por los institutos, a los que es difícil sacarle algo que no sean libros de narrativa juvenil, sobre todo los que a ellos les interesa vender, que no suelen ser los que a mí me gusta leer...
Un saludo.

Rafael G. Organvídez dijo...

Juan Antonio, no seré yo quien hable mal del Adonáis. Otro día hablaremos de éste y de otros premios.
Ya sé que los promotores de textos escolares os regalan muestras de literatura con contenidos transversales que se adapten al proyecto curricular de centro... bla, bla, bla...
De todos modos, yo también recibo muchos libros que no me interesan. En mi casa tengo algunas cajas de galeradas, ediciones no venales y libros aptos para su venta que no me interesan lo más mínimo. Esperan a que un día haga el donoso escrutinio.
Un saludo