Por una de esas curiosas paradojas del destino, ayer pudimos escuchar sin cortes de ningún tipo la transmisión desde Bayreuth del Siegfried de Thielemann a través del Canal Verdi.
Es una lástima que a Stephen Gould le falte el fuelle de los grandes Sigfridos de los años cincuenta. Ciertamente, se necesita una voz muy resistente y con mucho fondo para aguantar a un gran nivel durante la continua aparición del personaje en toda la representación... pero es lo que hay, según parece.
No es el amor quien muere
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No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos.
*Luis Cernuda*
No es el amor quien muere, él es quien mata.
*Ramón Gaya*
Hace 22 horas
